Miles de personas están lidiando con tormentas, síntomas, miedos, emociones pícaras y ansiedades que han puesto sus vidas al revés. Un amigo me dijo el otro día, “Lidiar con el estrés emocional y síntomas locos de salud ya no es un tema de conversación. Es una crisis epidémica. Un sin número de personas están suscitados, estresados y anhelan conocer el tipo de salud, libertad y plenitud que Jesús nos prometió.” Le pregunté a un par de amigos, uno es un consejero y el otro un doctor, si veían la misma cosa. Ambos sin dudas contestaron que sí.

Las presiones de la vida, el dolor en nuestro pasado y la perspectiva estresante que escogemos, todo gira a nuestro alrededor, e incluso dentro de nosotros. No hay una mujer que pueda decir honestamente que no se ha dejado afectar por todo. Y debido a la tormenta, reaccionamos –si no es interiormente, es exteriormente—a nuestro dolor, nuestros miedos, y a nuestras perspectivas especialmente si son sesgadas.

Eventualmente, nuestras mentes, cuerpos y emociones sufren el efecto acumulativo de vivir una vida sin intención en un mundo estresado.

He aprendido una lección de valor durante mi tormenta de salud más reciente y es esta: Lo que ocurre en nuestra alma, ocurre en nuestras células. Un alma sin estrés crea un cuerpo sin estrés. A donde nuestros pensamientos van más a menudo, nuestras vidas siguen. ¿Y los dolores y desilusiones que soportamos? Ellas también se asentarán en nuestras almas y en nuestras células a menos que las metabolicemos* con la ayuda y la perspectiva amorosa de Dios.

Vivimos en una cultura que está adicta a tratar los síntomas. Queremos lo suficiente para ayudarnos a estar en el camino de forma que podamos continuar viviendo una vida suficientemente justa y suficientemente buena. Pero ¿cuál es el costo para nuestra alma, nuestra historia y nuestro llamado –sin mencionar la calidad de vidas?

Algo dentro de nosotros cambia cuando entendemos y vivimos pensando que a Jesús le importa cómo nos sentimos. ¡Y a él le importa! A él le importa si mi alma se siente vacía o en estrés. A él le importa si tu cuerpo se siente cansado. A él le importa si nuestro corazón duele y no podemos manejar nuestros miedos. Él está con nosotros en este viaje. Él está para nosotros. Él nos quiere bien. Él mismo lo dijo:

“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.” Mateo 11:28-30

Mira más de cerca y revive esta declaración: Déjame enseñarte.

Hay un camino que seguir donde el yugo de Jesús nos encaja perfectamente. Hay un lugar de fe para que nosotros soportemos la tormenta, y conoceremos la paz y la fortaleza donde una vez conocimos angustia y miedo. Hay una promesa escrita sobre nuestras vidas que nos obliga a soñar con nuestro futuro justo en la cara de nuestros miedos. Hay un camino que seguir en la luz y yugo de Cristo mientras vivimos en un mundo al revés. Jesús nos invita a florecer aquí, justo en donde vivimos. Allí está nuestra parte y allí está la parte de Dios. Así que aquí está lo que vamos a hacer, vamos a perseguir la sanación y a orar por un milagro.

Acá hay 5 oraciones poderosas para la sanación y fortaleza:

  1. Una oración para la sanación del alma

Padre Precioso,

Me maravillo ante la forma en que me amas de la inmadurez a la madurez, desde el quebranto hasta la plenitud. No me regañas por mis torpezas o me haces sentir menos por mi debilidad. Me encuentras en esos lugares y me haces fuerte. Atas mis heridas para que puedan sanar. Le das descanso a mi corazón para que pueda latir fuerte otra vez. Estás conmigo. Eres el Dios Todopoderoso. ¡Haz un milagro en mí y a través de mí, Señor! Sana mi alma y hazme pleno. Hazme una mujer del Reino. Ayúdame a vivir una vida totalmente desproporcionada a quien soy. Que otros te persigan cuando vean lo que haces a través de mí. Oro en el nombre de Jesús, Amén.

  1. Una oración para tener una visión nueva de lo que es para ti la sanación

Atrévete a orar a diario—fuerte que solo tus propios oídos escuchen— esta oración valiente:

Eres un Dios que obra milagros. Dame una visión de lo que es la libertad para mí. Dame la fe de creerte por mi milagro. Muéstrame lo que me hace estar cansada. Muéstrame lo que me mejora y me enlentece. Ayúdame a perder el gusto por lo que me debilita, y adquirir un gusto por lo que me fortalece. Sáname desde adentro. Ayúdame a hacer los cambios necesarios. Quiero participar contigo en mi proceso de sanación. Despierta vida nueva en mí.

Búsqueda de la sanación sabia:

Cuando consideres el hecho de que incluso hoy, podemos comenzar un nuevo trabajo en nuestros pensamientos, lo que afectará directamente a nuestra salud en general, ¿Por qué dejarlo para otro día? Comienza hoy a reflexionar, recordar y practicar la bondad de Dios para contigo y Su afecto por ti. Como yo, quizás tú también tienes un trauma escondido que el enemigo ha usado para acusarte y amenazarte. Pero mientras reflexionas el gran amor del Señor, estarás estratégicamente posicionado para enfrentar lo que está enterrado más allá de la superficie. Sé proactivo con tu pensamiento de vida.

Bruscamente interrumpe y redirige cualquier patrón de pensamiento que:

  • Te robe la alegría

  • Te haga sentir como que los otros apenas te toleran

  • Te haga sentir consciente de forma negativa

  • Te obligue a repetir tus fallas y malos pasos

  • Te dé una visión pesimista de tu futuro

Porque acá está lo cierto:

  • Jesús no solo te tolera. ¡Él está loco por ti!

  • Tienes cero razones para la negatividad. ¡Eres un heredero!

  • Eres perdonado por completo y para siempre por Jesús

  • Jesús ya sabe los planes que tiene para ti y son buenos planes para prosperar, no para dañarte, para darte una esperanza y un futuro (Ver Jeremías 29:11).

Pon cada pensamiento en el filtro del amor salvaje y apasionado de Dios por ti. Practica, practica, practica y desarrolla nuevos patrones del pensamiento saludables que sean consistentes con los pensamientos de Dios hacia ti. Experimentarás una transformación milagrosa en tu cerebro.

  1. Una oración de fe para creer

Preciosos Señor, sé que quieres esto para mí. Quiero esto para mí. Ayúdame a resistir mis pensamientos y reformular mi perspectiva. Me inquieta lo seguido que mis pensamientos me hacen sentir mal. Pero como una águila que se eleva en el cielo, me llamas a poner la mirada en cosas mejores. Necesito ayuda supernatural con esto. Refréscame con un sentido fuerte de Tu presencia y Tu paz. Ayúdame a recordar las grandes cosas que has hecho. Que un día me maraville ante mis sentimientos reflejando un corazón y mente sanados y plenos, así como Tú quisiste que fuera siempre. Haz un milagro en mí, Señor. Oro en tu nombre. Amén.  

Persigue una vida de pensamiento redimida:

A menudo nos quedamos con los recuerdos que se llevan más en nuestras almas. Sí, necesitamos revivirlos para sacarlos de raíz, pero esos momentos necesitan estar reservados para tiempos específicos con menores santos o consejeros sabios. El resto de nuestros pensamientos debería ir hacia la bondad de Dios y la provisión alrededor de todos nosotros y en nosotros. Ninguno de nosotros está allí aún, pero es una meta que vale la pena. Para estar saludable y peno, y para que notemos la obra de sanación del Salvador en nuestras vidas tanto en lo grande como en lo pequeño, debemos practicar pensar como Él lo hace. Nuestros pensamientos deben fluir a ritmo con los suyos.

  • ¿Tiene Él pensamientos negativos repitiéndose?

  • Entonces, nosotros tampoco deberíamos tenerlos.

  • ¿Repite como la gente lo ha herido y ofendido?

  • Entonces, nosotros tampoco deberíamos hacerlo.

  • ¿Se condena y acusa constantemente a sí mismo?

  • Entonces, nosotros tampoco deberíamos hacerlo.

  • ¿Anhela que tengamos vidas fructíferas y abundantes?

  • Entonces nosotros deberíamos anhelar creer esa realidad.

Dios nos da buenos dones para disfrutar. Y de hecho, es maravilloso para nuestro cerebro cuando comprometemos nuestros sentidos al entender lo que Él nos ha dado. Qué bueno, saludable y sanador es para ti oler un ramo de flores y disfrutar el momento, probar tus alimentos y saborearlos, y maravillarte ante el hermoso atardecer antes de que traiga lágrimas a tus ojos. Pasa algún tiempo de esta semana, notando lo bueno en tu momento presente y quédate allí por un momento. Te cambiará desde adentro.

  1. Una oración para un avance:

Padre, te pido por una visión fresca de lo que será la solución en mi vida. Ayúdame a perseguir la sanación mientras espero mi milagro. Muéstrame cómo descansar justo en medio de la tormenta. Ayúdame a disfrutar el festín que preparas para mí, justo en el medio del campo de batalla. Quiero que mi vida completa testifique que hay un Dios en el cielo que conoce mi nombre y que me dará un hogar seguro. Lléname con la maravilla de tu amor y poder. Estoy determinada ganar esta batalla con la ansiedad. Ayúdame a discernir cuándo descansar, cuando celebrar y cómo comprometer mi fe mientras espero por tu solución. Oro para que mi vida muestre tu poder. Haz lo imposible en mí y a través de mí, amén.

La vida en la tierra es corta. La eternidad es larga. Las promesas de Dios son verdaderas. Y si sigues a Jesús a través de los evangelios encontrarás un salvador que se preocupa profundamente por la condición humana. Y así, vamos a pedirle a Dios una visión fresca de lo que puede ser florecer para nosotros y luego nos posicionaremos en el camino de la sanación –de cualquier manera. Algo de esto puede ser duro, pero no eres extraño a lo difícil. Lo has hecho antes. Podemos hacer lo difícil si esto nos lleva a tener una mejor vida, ¿cierto? Vamos a enrollarnos las mandas, hacer un inventario de nuestros hábitos, darle a nuestra alma espacio para respirar y quizás cambiar algunos de nuestros hábitos para que podamos disfrutar mejor de la salud.

Y luego, vamos ante el Dios Todopoderoso que nos ama con una pasión que no podemos siquiera imaginar, y vamos a pedirle un milagro, porque Él es el mismo Dios de ayer, hoy y siempre. Él nos ama y Él hace milagros hoy así que oremos.

  1. Una oración por un milagro

Señor, Jesús, aquí estoy de nuevo, pidiéndote que hagas lo que solo Tú puedes hacer en mi vida. Las escrituras me dicen que Eres el mismo de ayer, hoy y siempre. Eres el Dios que hace milagros. Así que haz un milagro en mí. Sáname toda. Libérame de mi tendencia a la ansiedad y preocupación. Muéstrame cómo luchas por mí. Dame una visión de cómo luzco sanada y ayúdame a perseguir la sanación con valentía y propósito. Toma mis esfuerzos y multiplícalos, Señor. Mi alma espera que hagas lo que solo Tú puedes hacer. Te amo Señor, amén.

*“Metabolizar nuestro dolor” es un término usado por el Dr. Jim Wilder

Susie Larson es una voz de los medios popular, autora y vocera nacional. Su último libro es Completamente vida: Aprendiendo a florecer –Mente, Cuerpo, Espíritu. Un veterano del campo del fitness, ha sido elegida dos veces entre las 10 finalistas del premio a liderazgo transformacional de John C. Maxwell. Encuentras más en ww.SusieLarson.com