Jesús utiliza la parábola de los talentos para ayudarnos a entender nuestro llamado como Cristianos y nuestra responsabilidad de utilizar los talentos que Dios nos ha otorgado para su gloria y honor. Tenemos el regalo más valioso de todos la Palabra de Dios y el mensaje de salvación del Evangelio de Jesucristo. Este gran regalo es para compartir con los demás por medio de nuestras palabras y acciones, es una gran responsabilidad con aún mayores recompensas tal y como lo describe esta parábola de los talentos.
 

Esta parábola es relatada por Jesús a sus discípulos, y cuenta que había un hombre que tenía tres siervos o sirvientes. Este hombre le da a cada uno de sus siervos una cantidad de dinero referida como talento, posiblemente unos talentos de oro, cada siervo recibió una suma mayor o menor de acuerdo con sus capacidades para cuidar de estos talentos. El primer siervo recibió cinco talentos, el segundo recibió tres talentos y el tercer siervo recibió un solo talento. El hombre le dijo a los siervos que cuidaran de su dinero (talento) así que los dos primeros siervos fueron e invirtieron este dinero para poder multiplicar lo que se les había dado. Después regresaron con el doble de dinero y se lo dieron a su amo. Pero el tercer siervo tuvo miedo y para no perder el talento que se le había dado y lo escondió así que solo le regreso un talento a su amo. El ver esto su amo lo regañó diciendo que era un siervo malo y perezoso por cuanto no confio en su Señor y por que no trabajo con sus talentos.
 

La parábola de los talentos nos alienta y nos insta a tomar lo que Dios nos ha dado, nuestros talentos y las oportunidades, para usarlas e invertirlas en el Reino de Dios aquí en la tierra y que por tal esfuerzo nuestra recompensa será pagada en el cielo.