Tema de la Semana: Jesús Nuestro Rey

Qué regalo tenemos en Navidad. Dios mismo se hizo carne y habitó entre nosotros para que pudiéramos encontrar una relación eterna en él. Su venida sirve como un recordatorio continuo de su gracia y su búsqueda de nosotros, los que estamos perdidos sin él. Al mirar a Jesús esta semana para celebrar quién es él y lo que ha hecho, que puedas hallar una alegría profunda y una esperanza vivificante.

El Rey triunfante

Pasaje Bíblico:

“No temas, oh hija de Sión; mira, que aquí viene tu rey, montado sobre un burrito”. Juan 12:15

Devocional:

En Zacarías 9:9 encontramos una profecía profunda acerca de Jesús, nuestro Rey triunfante. La Biblia dice:

“¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, Salvador y humilde. Viene montado en un asno, en un pollino, cría de asna”.

Jesús logró lo que ningún otro rey pudo haber logrado, y lo hizo tomando el camino de la humildad hasta la muerte. Jesús triunfó sobre la muerte, dio paso a la salvación para todos y cambió el destino eterno del mundo a través del sacrificio. Servimos a un Dios que vence con amor.

No nos perdamos el poder en la metáfora que la Biblia profetizó y lo que significa hoy para nuestras vidas. Aunque Jesús pudo haber elegido cualquier medio para que lo llevara por el camino de la victoria, eligió un burro. En un mundo donde los que conquistaron montaban caballos y carros, él eligió un potro humilde. Y después de ser burlado y golpeado por los mismos que les ofrecería la victoria, eligió una cruz como el medio de triunfo. Eligió el grito final de la muerte como una declaración de vida eterna para todos.

Y en Jesús encontramos la vida caminando por donde él caminaba. Nuestro triunfo viene a través de nuestra propia muerte. Jesús dice en Lucas 9:23: “Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga”. Pablo dice en Gálatas 2:20: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”. 

Cualquiera que sea la victoria que necesites hoy, la encontrarás dejando tu propia vida y mirando a tu Rey triunfante. La libertad del pecado viene de llevar a quienes somos a la cruz, comprometernos con el arrepentimiento auténtico y descubrir un nuevo yo ganado por nosotros por la poderosa muerte de Jesús. La sabiduría y la visión provienen de poner nuestros propios pensamientos en humildad y pedirle a Dios, quien da “a todos generosamente” (Santiago 1:5). La vida abundante es el fruto de todos los que triunfan en la muerte continua de sí mismos.

¿De qué maneras sigues buscando tu propia sabiduría y fortaleza para encontrar la victoria? ¿Dónde se está metiendo el orgullo en el camino del triunfo? Tómate un tiempo hoy mientras entras en la oración guiada para dar tu vida para que puedas encontrarla en Jesús.

Guía de Oración:

1. Medita en el poder del sacrificio triunfante de Jesús.

“Porque Cristo murió por los pecados una vez por todas, el justo por los injustos, a fin de llevarlos a ustedes a Dios. Él sufrió la muerte en su cuerpo, pero el Espíritu hizo que volviera a la vida”. 1 Pedro 3:18

Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados”. 1 Pedro 2:24

2. Ahora reflexiona sobre el llamado de la Biblia para dar tu propia vida.

“Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga”. Lucas 9:23

“He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí”. Gálatas 2:20

3. Lleva a la cruz cualquier cosa en tu vida que esté enraizada en ti mismo en lugar de en Dios. Arrepiéntete de esas cosas y encuentra el perdón y la libertad en Jesús. Permite que Dios te dé poder con su Espíritu.

“Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor”.  Hechos 3:19

“Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros”. Efesios 3:20

Colosenses 1:11-12 dice: “… fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Así perseverarán con paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre. Él los ha facultado para participar de la herencia de los santos en el reino de la luz”. Grande es nuestra herencia en Dios. Grande es la vida que Jesús ganó para nosotros. Que encuentres poder, fuerza, resistencia, paciencia y alegría hoy al mirar a Jesús, tu rey triunfante.

Lectura Complementaria: Colosenses 1

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