1 El SEÑOR habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la tienda de reunión, el primer día del segundo mes, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo: 2 Haz un censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, todo varón, uno por uno; 3 de veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, tú y Aarón los contaréis por sus ejércitos. 4 Con vosotros estará además, un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna. 5 Estos son los nombres de los hombres que estarán con vosotros: de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur; 6 de Simeón, Selumiel, hijo de Zurisadai; 7 de Judá, Naasón, hijo de Aminadab; 8 de Isacar, Natanael, hijo de Zuar; 9 de Zabulón, Eliab, hijo de Helón; 10 de los hijos de José: de Efraín, Elisama, hijo de Amiud, y de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur; 11 de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeoni; 12 de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai; 13 de Aser, Pagiel, hijo de Ocrán; 14 de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel; 15 de Neftalí, Ahira, hijo de Enán. 16 Estos son los que fueron llamados de la congregación, los principales de las tribus de sus padres; ellos fueron los jefes de las divisiones de Israel. 17 Entonces Moisés y Aarón tomaron a estos hombres que habían sido designados por sus nombres, 18 y reunieron a toda la congregación el primer día del mes segundo. Y se registraron según sus antepasados por familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, uno por uno. 19 Tal como el SEÑOR lo había mandado a Moisés, los contó en el desierto de Sinaí. 20 De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, uno por uno, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 21 los enumerados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos. 22 De los hijos de Simeón, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, sus enumerados, según el número de nombres, uno por uno, todo varón de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 23 los enumerados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos. 24 De los hijos de Gad, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 25 los enumerados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta. 26 De los hijos de Judá, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 27 los enumerados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos. 28 De los hijos de Isacar, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 29 los enumerados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos. 30 De los hijos de Zabulón, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 31 los enumerados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos. 32 De los hijos de José: de los hijos de Efraín, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 33 los enumerados de la tribu de Efraín fueron cuarenta mil quinientos. 34 De los hijos de Manasés, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 35 los enumerados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos. 36 De los hijos de Benjamín, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 37 los enumerados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos. 38 De los hijos de Dan, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 39 los enumerados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos. 40 De los hijos de Aser, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 41 los enumerados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos. 42 De los hijos de Neftalí, fueron contados por su registro genealógico, por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra; 43 los enumerados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos. 44 Estos son los que fueron enumerados, los que Moisés y Aarón contaron con los jefes de Israel, doce hombres, cada uno de los cuales era jefe de su casa paterna. 45 Y todos los enumerados de los hijos de Israel por sus casas paternas, de veinte años arriba, todo el que podía salir a la guerra en Israel, 46 fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta. 47 Pero los levitas no fueron enumerados con ellos según la tribu de sus padres. 48 Porque el SEÑOR había hablado a Moisés, diciendo: 49 Solamente la tribu de Leví no enumerarás, ni los contarás con los hijos de Israel; 50 sino que pondrás a los levitas a cargo del tabernáculo del testimonio, de todos sus utensilios y de todo lo que le pertenece. Ellos llevarán el tabernáculo y todos sus utensilios, y lo cuidarán; además, acamparán alrededor del tabernáculo. 51 Y cuando el tabernáculo haya de ser trasladado, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo acampe, los levitas lo armarán. Pero el extraño que se acerque, morirá. 52 Y acamparán los hijos de Israel, cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, según sus ejércitos. 53 Pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no venga la ira sobre la congregación de los hijos de Israel. Los levitas, pues, tendrán a su cargo el tabernáculo del testimonio. 54 Así hicieron los hijos de Israel; conforme a todo lo que el SEÑOR había mandado a Moisés, así hicieron.
1 Y habló el SEÑOR a Moisés y a Aarón, diciendo: 2 Los hijos de Israel acamparán, cada uno junto a su bandera, bajo las insignias de sus casas paternas; acamparán alrededor de la tienda de reunión, a cierta distancia. 3 Los que acampen al oriente, hacia la salida del sol, serán los de la bandera del campamento de Judá, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Judá, Naasón, hijo de Aminadab, 4 y su ejército, los enumerados, setenta y cuatro mil seiscientos. 5 Y junto a él acampará la tribu de Isacar. El jefe de los hijos de Isacar, Natanael, hijo de Zuar, 6 y su ejército, los enumerados, cincuenta y cuatro mil cuatrocientos. 7 Después, la tribu de Zabulón. El jefe de los hijos de Zabulón, Eliab, hijo de Helón, 8 y su ejército, los enumerados, cincuenta y siete mil cuatrocientos. 9 El total de los enumerados del campamento de Judá: ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, según sus ejércitos. Ellos partirán primero. 10 Al sur estará la bandera del campamento de Rubén, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur, 11 y su ejército, los enumerados, cuarenta y seis mil quinientos. 12 Y junto a él acampará la tribu de Simeón. El jefe de los hijos de Simeón, Selumiel, hijo de Zurisadai, 13 y su ejército, los enumerados, cincuenta y nueve mil trescientos. 14 Después, la tribu de Gad. El jefe de los hijos de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel, 15 y su ejército, los enumerados, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta. 16 El total de los enumerados del campamento de Rubén: ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, según sus ejércitos. Ellos partirán en segundo lugar. 17 Entonces partirá la tienda de reunión con el campamento de levitas en medio de los campamentos; tal como acampan así partirán, cada uno en su lugar, por sus banderas. 18 Al occidente estará la bandera del campamento de Efraín, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Efraín, Elisama, hijo de Amiud, 19 y su ejército, los enumerados, cuarenta mil quinientos. 20 Y junto a él estará la tribu de Manasés. El jefe de los hijos de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur, 21 y su ejército, los enumerados, treinta y dos mil doscientos. 22 Después, la tribu de Benjamín. El jefe de los hijos de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeoni, 23 y su ejército, los enumerados, treinta y cinco mil cuatrocientos. 24 El total de los enumerados del campamento de Efraín: ciento ocho mil cien, según sus ejércitos. Y ellos partirán en tercer lugar. 25 Al norte estará la bandera del campamento de Dan, según sus ejércitos. El jefe de los hijos de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai, 26 y su ejército, los enumerados, sesenta y dos mil setecientos. 27 Y junto a él acampará la tribu de Aser. El jefe de los hijos de Aser, Pagiel, hijo de Ocrán, 28 y su ejército, los enumerados, cuarenta y un mil quinientos. 29 Después, la tribu de Neftalí. El jefe de los hijos de Neftalí, Ahira, hijo de Enán, 30 y su ejército, los enumerados, cincuenta y tres mil cuatrocientos. 31 El total de los enumerados del campamento de Dan: ciento cincuenta y siete mil seiscientos. Ellos serán los últimos en partir, según sus banderas. 32 Estos son los enumerados de los hijos de Israel, por sus casas paternas; el total de los enumerados de los campamentos, según sus ejércitos: seiscientos tres mil quinientos cincuenta. 33 Pero los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés. 34 Y los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que el SEÑOR había ordenado a Moisés; así acamparon por sus banderas y así partieron, cada uno según su familia, conforme a su casa paterna.
1 Y estos son los registros de los descendientes de Aarón y Moisés, el día en que el SEÑOR habló con Moisés en el monte Sinaí. 2 Estos son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab, el primogénito, Abiú, Eleazar e Itamar. 3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, los sacerdotes ungidos, a quienes él ordenó para que ministraran como sacerdotes. 4 Pero Nadab y Abiú murieron delante del SEÑOR cuando ofrecieron fuego extraño ante el SEÑOR en el desierto de Sinaí; y no tuvieron hijos. Y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio durante la vida de su padre Aarón. 5 Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: 6 Haz que se acerque la tribu de Leví y ponlos delante del sacerdote Aarón, para que le sirvan. 7 Y se encargarán de las obligaciones para con él y para con toda la congregación delante de la tienda de reunión, para cumplir con el servicio del tabernáculo. 8 Y guardarán también todos los utensilios de la tienda de reunión, junto con las obligaciones de los hijos de Israel, para cumplir con el servicio del tabernáculo. 9 Darás, pues, los levitas a Aarón y a sus hijos; le son dedicados por completo de entre los hijos de Israel. 10 Y designarás a Aarón y a sus hijos para que se encarguen de su sacerdocio; pero el extraño que se acerque será muerto. 11 El SEÑOR habló además a Moisés, diciendo: 12 Mira, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los que abren el seno materno de entre los hijos de Israel. Los levitas, pues, serán míos. 13 Porque mío es todo primogénito; el día en que herí a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, consagré para mí a todos los primogénitos en Israel, desde el hombre hasta el animal. Míos serán; yo soy el SEÑOR. 14 Después el SEÑOR habló a Moisés en el desierto de Sinaí, diciendo: 15 Cuenta los hijos de Leví por sus casas paternas, por sus familias; contarás todo varón de un mes arriba. 16 Entonces los contó Moisés conforme a la orden del SEÑOR, tal como se le había ordenado. 17 Estos, pues, son los hijos de Leví por sus nombres: Gersón, Coat y Merari. 18 Y estos son los nombres de los hijos de Gersón por sus familias: Libni y Simei; 19 y los hijos de Coat, por sus familias: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel; 20 y los hijos de Merari, por sus familias: Mahli y Musi. Estas son las familias de los levitas conforme a sus casas paternas. 21 De Gersón era la familia de Libni y la familia de Simei; éstas eran las familias de los gersonitas. 22 Los enumerados en la cuenta de todos los varones de un mes arriba, los enumerados de ellos fueron siete mil quinientos. 23 Las familias de los gersonitas habían de acampar detrás del tabernáculo, al occidente; 24 el jefe de las casas paternas de los gersonitas era Eliasaf, hijo de Lael. 25 Las responsabilidades de los hijos de Gersón en la tienda de reunión incluían el tabernáculo y la tienda, su cubierta, el velo de la entrada de la tienda de reunión, 26 las cortinas del atrio, el velo para la entrada del atrio que está alrededor del tabernáculo y del altar, y sus cuerdas, conforme a todo su servicio. 27 Y de Coat eran la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; éstas eran las familias de los coatitas. 28 Según el censo de todos los varones de un mes arriba, había ocho mil seiscientos, que desempeñaban los deberes del santuario. 29 Las familias de los hijos de Coat habían de acampar al lado sur del tabernáculo; 30 el jefe de las casas paternas de las familias coatitas era Elizafán, hijo de Uziel. 31 A cargo de ellos estaban el arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, el velo y todo su servicio. 32 El principal de los jefes de Leví era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, encargado de los guardas que cuidaban el santuario. 33 De Merari eran la familia de los mahlitas y la familia de los musitas; éstas eran las familias de Merari. 34 Los enumerados en el censo de todos los varones de un mes arriba eran seis mil doscientos. 35 Y el jefe de las casas paternas de las familias de Merari era Zuriel, hijo de Abihail. Habían de acampar al lado norte del tabernáculo. 36 A cargo de los hijos de Merari estaban el maderaje del tabernáculo, sus barras, sus columnas, sus basas, todos sus enseres y el servicio relacionado con ellos, 37 las columnas alrededor del atrio con sus basas, sus estacas y sus cuerdas. 38 Los que habían de acampar delante del tabernáculo al oriente, delante de la tienda de reunión hacia la salida del sol, eran Moisés, Aarón y sus hijos, desempeñando los deberes del santuario para cumplir la obligación de los hijos de Israel; pero el extraño que se acercara, moriría. 39 Todos los enumerados de los levitas, que Moisés y Aarón contaron por sus familias por mandato del SEÑOR, todos los varones de un mes arriba, eran veintidós mil. 40 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Cuenta a todos los primogénitos varones de los hijos de Israel de un mes arriba, y haz una lista de sus nombres. 41 Y tomarás a los levitas para mí, yo soy el SEÑOR, en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de todos los primogénitos del ganado de los hijos de Israel. 42 Y contó Moisés a todos los primogénitos de los hijos de Israel, tal como el SEÑOR le había ordenado; 43 y todos los primogénitos varones conforme al número de sus nombres de un mes arriba, los enumerados, eran veintidós mil doscientos setenta y tres. 44 Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: 45 Toma a los levitas en lugar de todos los primogénitos entre los hijos de Israel, y el ganado de los levitas. Los levitas serán míos; yo soy el SEÑOR. 46 Y como precio de rescate por los doscientos setenta y tres de los primogénitos de los hijos de Israel que exceden a los levitas, 47 tomarás cinco siclos por cada uno, por cabeza; los tomarás conforme al siclo del santuario (el siclo tiene veinte geras ), 48 y da el dinero, el rescate de los que hay en exceso entre ellos, a Aarón y a sus hijos. 49 Moisés, pues, tomó el dinero de rescate de los que excedían el número de los redimidos por los levitas; 50 de los primogénitos de los hijos de Israel tomó el dinero conforme al siclo del santuario, mil trescientos sesenta y cinco siclos. 51 Entonces Moisés dio a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate, por mandato del SEÑOR, tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés.
1 Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 que El ya había prometido por medio de sus profetas en las santas Escrituras, 3 acerca de su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, 4 y que fue declarado Hijo de Dios con poder, conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo, 5 por medio de quien hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los gentiles, por amor a su nombre; 6 entre los cuales estáis también vosotros, llamados de Jesucristo; 7 a todos los amados de Dios que están en Roma, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 8 En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos vosotros, porque por todo el mundo se habla de vuestra fe. 9 Pues Dios, a quien sirvo en mi espíritu en la predicación del evangelio de su Hijo, me es testigo de cómo sin cesar hago mención de vosotros 10 siempre en mis oraciones, implorando que ahora, al fin, por la voluntad de Dios, logre ir a vosotros. 11 Porque anhelo veros para impartiros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; 12 es decir, para que cuando esté entre vosotros nos confortemos mutuamente, cada uno por la fe del otro, tanto la vuestra como la mía. 13 Y no quiero que ignoréis, hermanos, que con frecuencia he hecho planes para ir a visitaros (y hasta ahora me he visto impedido) a fin de obtener algún fruto también entre vosotros, así como entre los demás gentiles. 14 Tengo obligación tanto para con los griegos como para con los bárbaros , para con los sabios como para con los ignorantes. 15 Así que, por mi parte, ansioso estoy de anunciar el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. 16 Porque no me averguenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRA. 18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad; 19 porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. 20 Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa. 21 Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se volvieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; 25 porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. 26 Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza; 27 y de la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío. 28 Y así como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen; 29 estando llenos de toda injusticia, maldad, avaricia y malicia; colmados de envidia, homicidios, pleitos, engaños y malignidad; son chismosos, 30 detractores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de lo malo, desobedientes a los padres, 31 sin entendimiento, indignos de confianza, sin amor, despiadados; 32 los cuales, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.
1 Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas. 2 Y sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre los que practican tales cosas. 3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escaparás al juicio de Dios? 4 ¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, tolerancia y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? 5 Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual PAGARA A CADA UNO CONFORME A SUS OBRAS: 7 a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan gloria, honor e inmortalidad: vida eterna; 8 pero a los que son ambiciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia: ira e indignación. 9 Habrá tribulación y angustia para toda alma humana que hace lo malo, del judío primeramente y también del griego; 10 pero gloria y honor y paz para todo el que hace lo bueno, al judío primeramente, y también al griego. 11 Porque en Dios no hay acepción de personas. 12 Pues todos los que han pecado sin la ley, sin la ley también perecerán; y todos los que han pecado bajo la ley, por la ley serán juzgados; 13 porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los que cumplen la ley, ésos serán justificados. 14 Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos, 15 ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, 16 en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús. 17 Pero si tú, que llevas el nombre de judío y te apoyas en la ley; que te glorías en Dios, 18 y conoces su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales, siendo instruido por la ley, 19 y te confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 20 instructor de los necios, maestro de los faltos de madurez; que tienes en la ley la expresión misma del conocimiento y de la verdad; 21 tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se debe robar, ¿robas? 22 Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que abominas a los ídolos, ¿saqueas templos? 23 Tú que te jactas de la ley, ¿violando la ley deshonras a Dios? 24 Porque EL NOMBRE DE DIOS ES BLASFEMADO ENTRE LOS GENTILES POR CAUSA DE VOSOTROS, tal como está escrito. 25 Pues ciertamente la circuncisión es de valor si tú practicas la ley, pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión se ha vuelto incircuncisión. 26 Por tanto, si el incircunciso cumple los requisitos de la ley, ¿no se considerará su incircuncisión como circuncisión? 27 Y si el que es físicamente incircunciso guarda la ley, ¿no te juzgará a ti, que aunque tienes la letra de la ley y eres circuncidado, eres transgresor de la ley? 28 Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; 29 sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.
1 ¿Cuál es, entonces, la ventaja del judío? ¿O cuál el beneficio de la circuncisión? 2 Grande, en todo sentido. En primer lugar, porque a ellos les han sido confiados los oráculos de Dios. 3 Entonces ¿qué? Si algunos fueron infieles, ¿acaso su infidelidad anulará la fidelidad de Dios? 4 ¡De ningún modo! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como está escrito: PARA QUE SEAS JUSTIFICADO EN TUS PALABRAS, Y VENZAS CUANDO SEAS JUZGADO. 5 Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Acaso es injusto el Dios que expresa su ira? (Hablo en términos humanos.) 6 ¡De ningún modo! Pues de otra manera, ¿cómo juzgaría Dios al mundo? 7 Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué también soy yo aún juzgado como pecador? 8 ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos afirman que nosotros decimos): Hagamos el mal para que venga el bien? La condenación de los tales es justa. 9 ¿Entonces qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado; 10 como está escrito: NO HAY JUSTO, NI AUN UNO; 11 NO HAY QUIEN ENTIENDA, NO HAY QUIEN BUSQUE A DIOS; 12 TODOS SE HAN DESVIADO, A UNA SE HICIERON INUTILES; NO HAY QUIEN HAGA LO BUENO, NO HAY NI SIQUIERA UNO. 13 SEPULCRO ABIERTO ES SU GARGANTA, ENGAÑAN DE CONTINUO CON SU LENGUA, VENENO DE SERPIENTES HAY BAJO SUS LABIOS; 14 LLENA ESTA SU BOCA DE MALDICION Y AMARGURA; 15 SUS PIES SON VELOCES PARA DERRAMAR SANGRE; 16 DESTRUCCION Y MISERIA HAY EN SUS CAMINOS, 17 Y LA SENDA DE PAZ NO HAN CONOCIDO. 18 NO HAY TEMOR DE DIOS DELANTE DE SUS OJOS. 19 Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios; 20 porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de El; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado. 21 Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; 22 es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; 23 por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, 26 para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. 27 ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley. 29 ¿O es Dios el Dios de los judíos solamente? ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentiles, 30 porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos. 31 ¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley.
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