La verdad los hará libres

Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:31-32

¿Y cómo era su vida cuando era budista? Le pregunté a una señora que ahora es cristiana.

Por un momento Khun Sa no me respondió. Luego dijo: “Esa era mi antigua yo. Ya no soy más así. Ahora que conozco la verdad y que soy una nueva persona ya no me gusta hablar acerca de eso. Ahora estoy libre de tener que ofrecer sacrificios a los espíritus y a mis antepasados. Ahora estoy libre de la preocupación de ser suficientemente buena para absolver mis pecados. Sí, ahora soy una nueva persona–una mucho mejor. Ahora soy libre.”

Así como Khun Sa antes de convertirse al cristianismo, el budista se siente presionado a hacer buenas obras cada día. Se siente impulsado a trabajar duro para ser una buena persona, así en su próxima vida será mejor persona de lo que es ahora. Pero paz – la verdadera paz – es difícil de alcanzar. ¿Por qué? Porque los budistas nunca estarán seguros si han hecho suficientes buenas obras para merecer el premio de una mejor vida.

La Biblia nos dice que nunca haremos suficiente para ganar el favor de Dios o la vida eterna en el cielo. No importa cuán duro tratemos, o cuán buenos seamos. Nosotros no podemos remover la marca del pecado que llevamos puestas. La buena noticia, sin embargo, es que Dios ama tanto a la humanidad, que Él mismo nos proveyó la solución enviando a su Hijo Jesús para conseguir el premio por nosotros. Cuando Jesús murió en la cruz, su sangre lavó cada uno de nuestros pecados. Por fe en él, Dios nos da el regalo de la vida eterna en el cielo.

Khun Sa conoció la verdad, y la verdad la liberó. Su preocupación y estrés fueron reemplazados por júbilo y paz. Como creyente en la reencarnación, Khun Sa había querido que su próxima vida en este mundo fuera mejor que la que tenía, por lo que se había esforzado para ser buena y así merecer una “mejor vida” después de la muerte. Pero ahora sabía que su “mejor vida” ya comienza en esta vida, a partir de su amistad con Jesús.

ORACION: Señor Jesús, gracias por pagar el precio de mis pecados y por darme el regalo de la vida eterna. Envía tu Espíritu Santo a las personas que aún no te conocen. Revélales la verdad, y libéralos. Amén.

Biografía del autor: Dennos Denow es misionero de la Iglesia Luterana del Sínodo de Missouri en Bangkok, Tailandia.

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