28 de septiembre de 2026
Cuando Dios dice “sí” (pero tu corazón está hecho un lío)
Autora de But I Prayed for This
Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento. Santiago 1:17 (NTV)
Uno de los momentos más difíciles de mi vida no fue un evento traumático (aunque he enfrentado varios); fue cuando obtuve todo por lo que había orado.
Me mudé al otro lado del país por una oportunidad laboral emocionante y adopté unos hermanitos que estaban bajo custodia temporal. Fue un tiempo de celebración… y desorientación total. Ubicación nueva. Hijos nuevos. Trabajo nuevo. Agenda nueva.
Mi vida se sentía como un globo de nieve sacudido frenéticamente. Y la mayoría de los días me sentía incapaz de manejarlo todo. Pero no podía admitir mi gran lucha porque, al fin y al cabo, era justo lo que había pedido en mis oraciones. No quería parecer ingrata. Así que, sintiéndome culpable, traté de seguir hacia adelante.
¿Alguna vez te has encontrado en esa situación, sosteniendo una bendición en una mano y confusión en la otra? Te preguntas cuándo volverás a sentirte tú misma y si de alguna manera no entendiste el plan de Dios o tal vez oraste de manera equivocada. Si es así, te entiendo, amiga. Te entiendo.
Durante esa temporada comencé a salir a caminar y orar al mismo tiempo. Un paseo en particular se convirtió en un momento de desahogo total en el cual mi corazón se derramó completamente ante Dios. Me di cuenta de que Dios no estaba decepcionado conmigo; al contrario, Él era un lugar seguro al cual podía llegar y expresar los sentimientos que más me costaba pronunciar. Y buscando en las Escrituras, descubrí que estoy en buena compañía con personas que tuvieron emociones encontradas al encaminarse en los planes de Dios.
Moisés debería haberse sentido honrado y emocionado al ser elegido como líder de Israel para guiarlos a la tierra prometida. Pero, en cambio, se sintió incapaz y quería que Dios eligiera a otra persona. Los israelitas habían sido liberados de la esclavitud, pero en lugar de regocijarse, se quejaron extrañando su vida pasada.
¿No se supone que al ser elegida por Dios uno se sienta más llena de confianza? ¿Y por qué alguien extrañaría su vida pasada habiendo ya obtenido el cambio positivo por el cual había orado? Resulta que, desde tiempos remotos, a los seres humanos les ha costado mucho adaptarse al cambio.
Proverbios 14:13a nos recuerda, “Aun en la risa, el corazón puede tener dolor” (NBLA). Tener emociones encontradas no es un indicio de ingratitud o de una decisión equivocada; simplemente significa que eres un ser humano que se está adaptando a un gran cambio. Una emoción no anula a la otra, y la gracia de Dios es lo suficientemente grande como para abarcar ambas.
Santiago 1:17 dice, “Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento”. No son los regalos de Dios los que son invariables; es Dios mismo. Cuando todo en nuestras vidas está cambiando, Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre. Él es la roca firme sobre la cual podemos edificar nuestras vidas.
Cuando todo cambia, podemos encontrar refugio en los brazos de un Dios que nunca cambia.
Jesús, Te entrego todos mis sentimientos encontrados en cuanto a esta etapa de cambio en mi vida. Ayúdame a encontrar refugio en Tus brazos y dame la gracia para cumplir con mi llamado. Estoy agradecida por cada regalo en mi vida, pero estoy especialmente agradecida por Tu amor inamovible. En el Nombre de Jesús, Amén.
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PROFUNDICEMOS
Malaquías 3:6a, »Yo, el SEÑOR, no cambio. (NVI)
Hebreos 13:8, Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por siempre. (NVI)
¿A qué cambio todavía te estás adaptando? ¿Cómo te sientes al saber que el carácter y el amor de Dios no cambian? ¡Nos encantaría saber de ti en los comentarios!
© 2026 por Melissa Miller. Todos los derechos reservados.
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