4 de agosto de 2026
Pero la bondad de Dios no se siente bien

Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:38-39 (NVI)
¿Puedo ser sincera contigo? No siempre sé cómo tener paz con la incertidumbre de lo que Dios permite.
Y no es solo lo que Él permite; también es cuánto permite Él. Su tiempo. Sus maneras. Su paciencia infinita para algo que yo creo que requiere acción inmediata. Parece tener una gran resistencia para escucharme llorar por lo que seguramente podría detener, cambiar, repensar, rehacer, borrar o deshacer. No lo entiendo.
Cuando la bondad de Dios no se siente bien, no parece buena ni se ve bien, me confunde y me lleva a este lugar extraño donde me siento traicionada por Él. ¿Te identificas?
Si hoy tuviera la oportunidad de hablar cara a cara con Dios, querría procesar lo siguiente con Él: cómo me siento ante Su aparente silencio, lo confuso que es cuando Él no arregla las cosas y lo difícil que puede ser intentar aceptar constantemente Sus "caminos misteriosos" cuando nada tiene sentido y estoy lidiando con una cosa difícil tras otra sin que se vislumbre el final.
Es un pensamiento muy presuntuoso, pero completamente transparente… a veces no quiero el misterio de Dios. Quiero Su amor, Su poder y Su seguridad de que todo va a salir como he orado. Demasiadas veces, Su misterio choca con mi necesidad de seguridad, y mi fe se siente sorprendentemente frágil en medio de todo lo que parece implacable en la vida.
Pero últimamente Dios me ha estado desafiando a ver la palabra "implacable" de otra manera. ¿Qué podría pasar si empezara a ver cada cosa difícil que enfrento como un recordatorio constante del amor implacable que Jesús declara sobre mí (Juan 3:16)?
Su amor sobre todo mi estrés, ansiedad, temor y todas las preguntas que me mantienen despierta en la noche. Sobre cada fragmento de caos y cada hilo de desamor. Por cada impulso de recuperar el control, cada instinto de ocuparme de lo que no me corresponde, cada detalle, cada aspecto, cada confusión, cada malentendido, cada pensamiento mío que es verdad y cada mentira en la que he creído.
Jesús es implacable; nunca abandona, nunca se da por vencido, nunca se distrae, nunca ignora una lágrima derramada. Jesús es implacable en Su búsqueda de paz, restitución, misericordia, justicia, gracia y esperanza… siempre pensando en nosotras. Jesús es perseverante en guiarnos, protegernos, amarnos en medio de nuestras dudas y moldea nuestro mundo interior para que se alinee cada vez más con lo mejor de Él.
Podemos aferrarnos a lo que dice Romanos 8:38-39. "Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor".
Él es implacable en Su amor por nosotras.
Y parte de eso es Su deseo de que nos posicionemos intencionadamente para reconocer y recibir ese amor implacable. Pero el enemigo quiere que permanezcamos quebrantadas, amargadas, ocupadas, frustradas, fragmentadas y consumidas intentando comprender y solucionar las tensiones que nos rodean. El enemigo quiere que perdamos lo que anda bien y nos centramos en lo que anda mal (2 Corintios 11:14-15; 2 Corintios 4:4; 2 Corintios 2:11).
El enemigo quiere que magnifiquemos nuestros problemas mientras minimizamos la presencia de Jesús entre nosotras. Pero donde está Jesús, siempre hay esperanza y ayuda, y nada impide Sus buenos planes.
El enemigo quiere hacernos creer que cuando las cosas no van bien, es porque el Señor no está siendo bueno con nosotras. Jesús quiere que vivamos en la certeza de que Él está con nosotras y nunca nos abandonará. A través de todo, Él está obrando algo bueno. Y aunque quizá no veamos el panorama completo, aún podemos vislumbrar Su bondad hoy.
Jesús, confieso lo rápido que dudo de Tu bondad cuando la vida parece implacable y temo lo que permites. Cuando Tus caminos y Tu tiempo me confunden, ayúdame a recordar que Tu amor nunca me ha soltado. Silencia las mentiras del enemigo, abre mis ojos para que vea Tu bondad y enseña a mi corazón a confiar en Ti, incluso cuando no te entiendo. Gracias por Tu amor inagotable, tu gracia implacable y por mantenerme cerca de Ti. En el Nombre de Jesús, Amén.
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Lamentaciones 3:22, ¡El fiel amor del SEÑOR nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. (NTV)
¿Cómo te consuela saber que Jesús es implacable en Su amor por ti? ¿De qué maneras esto te podría ayudar a cambiar de perspectiva en una temporada difícil? Nos encantaría escuchar de ti hoy en los comentarios.
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Lysa TerKeurst is a #1 New York Times bestselling author and president of Proverbs 31 Ministries. Her latest book is Seeing Beautiful Again: 50 Devotions to Find Redemption in Every Part of Your Story (March 2021). Lysa lives with her family in North Carolina. Connect with her at LysaTerKeurst.com or on social media @LysaTerKeurst.