Una oración como la de Ana

Escrito por Dannah Gresh

“Ella, muy angustiada, oraba al SEÑOR y lloraba amargamente.” 1 Samuel 1:10

Ana, una madre cuyo nombre logró entrar en la Biblia, derramó sus plegarias directo desde su alma en quebranto a Dios de tal forma que no solo parecía una loca, sino una ebria.

Elí, el sacerdote, se dio cuenta de ella. Fue un día y una era de pretensiones y sofisticación –no de expresión espontánea y descuidada. El comportamiento de una mujer en público era especialmente cuidado. Pero no era el caso de esta mujer.

La Biblia dice que Ana oraba tan fuerte que su boca se movía pero ningún sonido salía. Las emociones perturbadoras distorsionaban su expresión. Elí, el hombre de Dios concluye; Esta mujer tomó mucho vino. “¿Durante cuánto tiempo permanecerás ebria?” la retaba de forma errada en 1 Samuel 1:14.

Ana clama que ella solo está ebria con el deseo de ser madre. Y el hombre de Dios se dio cuenta. Tan claramente como ve las húmedas lágrimas en su rostro, también ve el corazón detrás de las plegarias guturales que emergen de su alma. “Respondió Elí y dijo: Ve en paz; y que el Dios de Israel te conceda la petición que le has hecho.” (1 Samuel 1:17). Y llegará la paz. “Y ella dijo: Halle tu sierva gracia ante tus ojos. Y la mujer se puso en camino, comió y ya no estaba triste su semblante.” (1Samuel 1:18)

Mientras leía el relato de Ana al iniciar este año, sentí una oración que saltaba desde mí. La escribí en el margen de mi biblia. “Señor, embriágame con la oración” Ore por lo que realmente estaba en mi corazón –lo bueno, lo malo, lo feo. Después de todo, Dios ya sabía que estaban ahí.

¿Y sabes qué? Funciono. Sentí una paz luego de haber orado así, mis problemas no estaban resueltos pero mi corazón estaba tranquilo. Quizás cuando la biblia dice “…” en Dios en Salmos 55:22, esto es de lo que hablaban.

Algunas personas quizás leen mal y no entienden cuando oras tan fervientemente como lo hizo Ana. Pero ¿no es ese el punto de la oración? ¿no es la oración una herramienta para una mujer audazmente optimista? ¿Una en la que la fe va más allá de lo que sus ojos le dicen lo que es verdadero? Si la oración nos hace ser algo, es radicales.

Oremos:

Señor, no he estado viniendo hacia ti honestamente. Sabes lo que está dentro de mi y donde la ansiedad y amargura yacen. Por favor ayúdame a orar con entusiasmo hoy, libre de todas las pretensiones Confío en que resolverás. En el nombre de Jesús. Amén.

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Nota del editor: Contenido tomado del devocional de motivación diaria “Orando como una mujer ebria” por Dannah Gresh. Puedes leer el artículo completo aquí. Todos los derechos reservados