Escrito por Suzie Eller

“Uno de la multitud le dijo: Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo. Pero Él le dijo: ¡Hombre! ¿Quién me ha puesto por juez o árbitro sobre vosotros? Y les dijo: Estad atentos y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes.” Lucas 12:13-15

Lo que tenemos dentro es importante para Dios, y vimos la confirmación en la historia en la que se encuentra el versículo clave del día. Jesús y sus discípulos están viajando, cuando un hombre detiene a Jesús y le pide que entre y exija a su hermano que comparta una porción de la herencia. Jesús escucha algo en el requerimiento del hombre que le causa dudas. En respuesta directa a la pregunta del hombre, él inicia una conversación acerca de anhelar lo que no se tiene.

Jesús nos cuenta una parábola sobre un hombre rico que tiene un suelo fértil y sus graneros llenos. En vez de estar contento, él derribaba los graneros viejos y construía nuevos graneros más grandes para almacenar más granos y adquirir más riquezas.

Jesús advierte a sus oyentes que esas son cosas que no nos llenan, pero que encontraremos nuestras “riquezas” en nuestra relación con Dios (versículo 20). Es una lección que Jesús enseñó a menudo. Él ayudó a alejar a sus discípulos de la preocupación por cosas que no tenían significado duradero, y los llevó a acercarse a cosas que sí.

A menudo somos tan medidos en esta cultura por cosas que tienen poco valor eterno, como qué tan en forma 8º fuera de forma) estamos, el tamaño de nuestra casa, el prestigio de nuestro trabajo, que tan lindos son nuestros zapatos y nuestro guardarropa. ¿Puedo ser honesta? A veces me mido a mi misma por esos estándares, olvidando que hay vida más allá de ellos.

Pero sé que como una mujer que es amada por Jesús, estoy llena de fe y esta brilla como una antorcha en la oscuridad.

Jesús llevó a los discípulos a una vida “mejor”. Él nos lleva, a ti y a mí, por el mismo camino –a una vida bien vivida desde dentro.

Querido Jesús, sé que la belleza de las cosas comienza en mi corazón, pero a veces no es allí donde pongo mi energía o mis pensamientos. Dame seguridad para dejar de perseguir cosas que tienen poco valor eterno. Ayúdame a perseguir esas cosas que me cambian desde dentro. En el nombre de Jesús, amén.

Nota del editor: Contenido tomado del devocional de motivación diaria “La vida es mucho más” por Suzie Eller. Puedes leer el artículo completo aquí. Todos los derechos reservados.