Escrito por: Cindi McMenamin

¿Te niegas a orar porque piensas que no hace ningún bien? Quizás has estado orando por un tiempo y pareciera que Dios no escucha o que ha decidido no contestar a tu oración. O, quizás simplemente sientes que no tienes suficientes conocimientos como para orar efectivamente.

Durante años, he escuchado a las personas (inclusive creyentes), decirme que no creen que sus oraciones estén llegando a Dios. En vez de pensar en la oración como en una comunicación con su amado Padre Celestial, creen que es una tarea que tiene que estar correcta, o sino no se deberían ni molestar.

Antes de concluir en que no eres suficientemente bueno al comunicarte con Dios o que tienes que seguir una cierta fórmula para llegar a los oídos de Dios, considera que podrías tener algún malentendido acerca de la oración. A continuación, las creencias más erradas acerca de la oración:  

Idea errada #1: Mi oración debe ser larga o elaborada.

Jesús advirtió a sus seguidores a no ser engañados al pensar que las oraciones largas y con palabras elaboradas se ganarían los oídos de Dios. En Mateo 6:7, Jesús dijo: “Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.”

La oración debe ser sincera, con más atención a la condición de nuestros corazones que la longitud de nuestras palabras.

En el Antiguo Testamento, Nehemías, el copero del rey, envió muchas “oraciones misiles” a Dios. Ocho veces en el libro de Nehemías leemos que oro de forma espontánea –mientras trabajaba, mientras hablaba con otros, y mientras se encontraba bajo la presión de dar una respuesta. Podía orar con confianza durante el día porque había establecido una relación íntima con Dios durante los momentos de oración extendida.

Sus oraciones cortas fueron el resultado de una relación con Dios. Y en el Nuevo Testamento vemos a Jesús respondiendo oraciones cortas y sinceras de fe como “Ayúdame a creer” (Marcos 9:24), “Señor, ayúdame” (Mateo 15:25) y “Ten piedad de nosotros” (Mateo 9:27).

Idea errada #2: La oración debe seguir un cierto patrón. 

¿Te encuentras a ti mismo memorizando oraciones o quedando colgado con cierto patrón? Muchas personas creen que deben citar la oración del Señor en Mateo 6:9-13 antes o después de ciertas oraciones para que Dios los escuche o acepte sus oraciones. Y para algunos, es la única forma de oración que realizan. Esto es una de las creencias más erradas acerca de la oración 

Pero, una vez más, Jesús nos advierte sobre no orar con palabras excesivas o frases vacías (y las palabras pronunciadas de forma literal tienden a ser vacías después de un tiempo). La intención de Jesús no era que su oración en Mateo 6 fuera recitada palabra por palabra, sino que sirviera como un ejemplo de lo que debemos incluir en nuestras oraciones –adoración del Padre, súplica por nuestras necesidades diarias, confesión de nuestros pecados y pedir fortaleza para evadir la tentación. 

Desde esta oración, muchos han desarrollado el Modelo de Oración ACTS (español: Adoración, Confesión, Agradecimiento, Súplica). Otro patrón es el Modelo CATS (español: Confesión, Adoración, Agradecimiento, Súplica). 

Pero todo el tema del modelo es que nos ayude a guiarnos al saber cómo orar, y sobre qué orar. Si bien la oración del Señor es un modelo de enseñanza cuya intención no era que se recitara al pie de la letra, contiene un principio importante de oración con la adoración de nuestro padre en el cielo. 

Mientras te acercas a Dios reconoce que él es Dios y tú no. Luego a partir de allí puedes orar con un corazón sincero Dios ya sabe lo que necesitas, pero cuándo vienes hacia él y hablas sobre tus necesidades físicas emocionales y espirituales te estás poniendo en la posición de desarrollar una relación más íntima con el Dios vivo.

Idea errada #3: La oración no debe contener ciertas frases para “trabajar”

Estoy segura de que te han dicho que te asegures de orar en el nombre de Jesús para que Dios escuche y responda tus oraciones. La frase “en el nombre de Jesús” no es una frase mágica para obtener el sello de aprobación de Dios sino una instrucción para que nos preocupe la actitud con la cual logramos Jesús dijo “Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.” (Juan 14:13-14).

Jesús nos decía que hiciéramos peticiones a su padre en su representación. En otras palabras, pedir a Dios el padre lo que sea que Jesús su hijo pediría esto significa orar de acuerdo a la voluntad de Dios o en el nombre de Jesús. 

Por lo tanto, no es la frase lo que es tan importante sino la intención de tu corazón y en cuyo nombre y en cuya representación y por cuya gloria estás haciendo este requerimiento 

Idea errada #4: Dios no escucha tus oraciones si pecas 

¿Si Dios no escuchaba las oraciones de un pecador entonces quién podría ser salvo? Romanos 3:23 dice “Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios”. Cuando oramos a Cristo por nuestra salvación él nos escucha. Hechos 2:21 dice “y acontecerá que todo aquel que invocare el Nombre del Señor, será salvo”.

Aunque somos perdonados de nuestra deuda de pecado por Jesucristo (Hebreos 7:27), seguimos pecando de vez en cuando mientras sentimos tentación (Romanos 7:18). Incluso el pecado presente en la vida de un creyente no cierra los oídos de Dios hacia él. El pecado puede afectar tu comunión con Dios, pero, así como un padre sabio y amoroso, Dios no va a ignorar, rechazar o alejar a su hijo por su desobediencia y rebelión (Mateo 7:11). 

Dios puede negarse a otorgar tus requerimientos o demandas egoístas o incluso, puede crear disciplina como consecuencia de tus actitudes o acciones, o esperar en silencio que aceptes la convicción del espíritu Santo, pero él nunca dejará de escuchar a sus hijos y responder a sus llamados de ayuda (Isaías 49:15, Hebreos 13:5).

Idea errada #5: Orar a través de un santo, un sacerdote o la virgen María 

Dios dejó muy claro en su palabra que su Espíritu Santo es nuestro intercesor y que no necesitamos ninguna otra persona viva o muerta para que nuestras oraciones lleguen a Él. Romanos 8:26-27 dice “Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles; y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.”

¿Con el espíritu santo de Dios como nuestro intercesor para qué necesitarías los esfuerzos de oración de un sacerdote, un santo o incluso la madre de Jesús, María? Efesios 3:12 nos cuenta que debido a nuestra fe en Cristo “En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos” hacia el reino de Dios y por lo tanto podemos “acercarnos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” (Hebreos 4:16).

Las escrituras también nos enseñan que quién esté en Cristo poniendo su fe solamente en Cristo para su salvación es un santo (Efesios 1:1, Efesios 1:18, Efesios 2:19) y como santos tenemos que “confesar nuestros pecados los unos a los otros y orar por cada uno para que podamos ser sanados la oración de una persona justa es poderosa y efectiva”

Si estás en Cristo y estás viviendo de forma obediente tu oración es tan efectiva y poderosa como la de tu pastor o la de tu sacerdote. Nuestra rectitud después de todo, se encuentra en la obra de Jesús en la cruz no en una posición o título en la iglesia

Idea errada #6: Si dos o más están reunidos en oración es más probable que Dios escuche

Este podría ser uno de los pasajes del nuevo testamento en las escrituras que los creyentes sacan de contexto más a menudo. Mateo 18:15-20 instruye a los creyentes sobre cómo responder cuando otro creyente peca contra ellos. El versículo en este pasaje se refiere a la presencia, sabiduría y juicio de Dios en el medio de la disciplina de la iglesia, no a la oración misma.

Mateo 18:15-20: Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuesto. En verdad os digo: todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desates en la tierra, será desatado en el cielo. Además, os digo, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Sabemos esto porque las escrituras nos enseñan que, si eres el único en la habitación, Dios escucha tu oración (Salmos 139:7-12, Hebreos 13:5). Que una segunda o tercera persona te acompañe en oración o esté de acuerdo contigo en una oración (Mateo 18:19 parece aplicar), no incrementa la validez de tu oración o el poder de escucha de Dios, o la fortaleza de Su presencia. 

Un pecador convicto colgado desnudo en una cruz gritó "Acuérdate de mí en el paraíso" y Jesús lo escuchó y respondió, a pesar de que no había un alma validada o de acuerdo con él acerca de esa oración. (Lucas 23: 42-43).

Entonces, si estás solo en su habitación, en tu automóvil o en tu foso emocional, Dios te escucha tanto como si tuvieras dos o más personas rodeándolo y poniendo sus manos sobre tu cabeza mientras orabas.

Concepto erróneo # 7: Debemos asumir una cierta posición para que nuestras oraciones sean escuchadas.
Esta también es una de las creencias más erradas acerca de la oración entre los creyentes.

Jesús oró alzando sus ojos al cielo (Juan 17: 1). Sin embargo, también oró mientras se reclinaba en una mesa para cenar y mientras colgaba de la cruz. David a veces rezaba boca abajo en el suelo (2 Samuel 12:16). Y Pablo oró mientras estaba encadenado a un muro de la prisión.

Dónde estés y la posición que estés asumiendo (de pie, arrodillado, sentado o acostado; brazos levantados o cruzados; ojos abiertos o cerrados) es irrelevante. Dios mira la postura de tu corazón, no tu cuerpo.

Concepto erróneo # 8: Debemos estar orando en el momento exacto cuando (o en el lugar exacto donde) está ocurriendo una situación para que Dios actúe.

Hoy en día es popular formar círculos de oración, caminar por un lugar determinado, llamar a las personas y hacer que oren en un momento determinado, y eso es genial si hace que la gente ore. Pero, Dios es omnipresente (está en todas partes en todo momento) y está trabajando en lugares, ya sea que estés físicamente allí o no.

Él también está más allá del tiempo, así que ya ha resuelto tu situación. Entonces, si su cirugía de las 10 a.m. se movió inesperadamente un par de horas y tu familia y amigos no sabían estarían orando a las 8 a.m., Dios todavía escucha y ya está trabajando en tu nombre.

En su omnisciencia, Dios ya sabe por lo que se debe orar. Él trasciende la ubicación y el tiempo para que no tengas que preocuparte de que su presencia esté allí ... lo que cuenta es su presencia.

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Cindi McMenamin es una oradora nacional y escritora premiada que ayuda a las mujeres y parejas a fortalecer su relación con Dios y con los demás. Es autora de más de una docena de libros que incluyen Cuando las mujeres caminan solas (más de 130,000 copias vendidas), Cuando Dios ve tus lágrimas, Cuando una mujer supera las heridas de la vida, Sin drama: Encuentra paz cuando las emociones te abruman y su libro más reciente: 12 Maneras de experimentar más con tu marido. Ella y su esposo, un pastor, son coautores del libro, Cuando las parejas caminan juntas: 31 días para una conexión más cercana. Para obtener más información sobre sus recursos para ayudarte a fortalecer tu caminar con Dios, tu matrimonio o tu paternidad, visita su sitio web: www.StrengthForTheSoul.com.  

 


Cindi McMenamin is a pastor’s wife, mom, Bible teacher, and national speaker who helps women strengthen their relationships with God and others. She is the author of 17 books including the best-selling When Women Walk Alone (more than 140,000 copies sold), When a Woman Overcomes Life’s Hurts,When God Sees Your Tears, and When Couples Walk Together: 31 Days to a Closer Connection, which she co-authored with her husband, Hugh. For more on her speaking ministry, coaching services, or books and resources to help you grow in your relationship with God, your marriage or your parenting, see her website: www.StrengthForTheSoul.com.